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Cómo empezar a coleccionar relojes

Foto del escritor: clospg
clospg
hace 6 días
6 min de lectura

Actualizado: hace 5 días

La Bitácora
-    J C P -

R E L O J E S · N Ú M E R O 0 0 2

Para empezar a coleccionar relojes no necesitas el modelo más caro, sino uno que signifique algo. Juan Carlos Prieto lo tiene claro: una colección de relojes empieza con el corazón. Puede ser el reloj que te regalaron al graduarte, el que heredaste o el que te compraste para celebrar un logro. Después vienen el tiempo para elegir, el cuidado diario y, si llega, el reloj soñado. Al final, cada reloj es un recuerdo que llevas en la muñeca y, algún día, un legado.



Lo primero que mira un hombre


Cuando le pregunté a mi papá por dónde se empieza una colección de relojes, no me respondió con una marca. Se miró la muñeca.



Estábamos hablando de otra cosa ,de propuestas, de trabajo, de la semana, y en cuanto apareció la palabra reloj la conversación cambió de ritmo.



Sacó un libro que le acompaña hace tiempo, A Man and His Watch, de Matt Hranek: una colección de fotos y relatos breves de hombres contando qué reloj llevan y por qué. Lo hojeó despacio, como quien vuelve a un álbum familiar.



Para él, el valor de un reloj va mucho más allá de la marca, el fabricante, el modelo o si es de oro o de platino.

"Más que eso, están las partes emotivas: un recuerdo lindo, alguien que te lo regaló o que celebras algo muy importante, Y miras tu muñeca y dices: «Este lo recuerdo, yo lo compré por esto, lo tengo por esto»." — JCP

Ese es, para él, el punto de partida. Antes de saber de calibres, complicaciones o mercados de segunda mano, quien quiere coleccionar relojes tiene que entender una cosa: lo que se colecciona no son máquinas. Son momentos.


Por qué el reloj es el rey de los accesorios masculinos


Mi papá creció mirando el mundo de su mamá. Un mundo femenino lleno de opciones: colores, zapatos de tacón, cadenas, pañuelos, turbantes, bolsos. Cada detalle era una forma de decir algo.


El hombre, en cambio, recibió un repertorio corto. Una corbata, unas mancornas el día de una boda o una graduación, quizá un pañuelo de bolsillo. Y el reloj.


El reloj es el rey de los accesorios masculinos — me dijo.


Es, además, lo único que muchos hombres llevan puesto todo el día, todos los días.


Por eso pesa tanto. Con tan pocas piezas para expresarse, la que va en la muñeca termina hablando por todas las demás. Dice si eres clásico o técnico, discreto o llamativo, si heredaste algo o lo conquistaste. Y lo dice en silencio, cada vez que alguien te da la mano.







El primer reloj es un momento, no un precio


La mayoría de las colecciones, según mi papá, no empiezan con una compra planeada.


Empiezan con un regalo. El reloj de la graduación, el que te dio tu papá cuando conseguiste el primer trabajo, el que tus compañeros te entregaron al despedirte de una empresa.


—Una colección no tiene que empezar con el reloj más caro —me explicó—. Puede empezar con uno que tiene mucho significado.


La fascinación de mi papá por los relojes empezó con su hermano, Germán. Cuando comenzó a trabajar, se compró un Citizen de caja pequeña chapada en oro y pulso de cuero. Mi papá lo acompañó a elegirlo y descubrió un universo de diseños, mecanismos y precios que le inundó la mente.


Años después, cuando ahorró lo suficiente, se compró su primer reloj: un Casio con un diseño de plano cartesiano, por su interés en la ingeniería. Con el tiempo llegaron otros relojes, pero nunca dejó de apreciar algo que va más allá de la pieza en sí: el cuidado con el que se presenta. La caja, el momento de abrirla, la sensación de guardar un objeto que sabes que vas a conservar.


Quizá por eso, cuando sus tres hijas nos graduamos, nos regaló un reloj de su propia colección. No compró uno nuevo: eligió una pieza de su historia para que empezáramos a construir la nuestra.

Porque una colección no siempre empieza con el reloj más caro, sino con uno que conmemora algo importante.


El primer reloj de tu colección no tiene que buscarse en una vitrina. Puede estar en un cajón, o en la muñeca de alguien que te quiere.


Seis principios para empezar tu colección



  1. Empieza por el reloj que ya significa algo. Revisa los cajones. Un reloj heredado, uno que te regalaron, uno ligado a un logro. Esa es tu primera pieza, aunque no sea la más cara.

  2. Si lo compras, dale una razón. "Escoge uno que te guste mucho y dale el significado de por qué te lo estás regalando: porque me gradué, porque estoy celebrando tal cumpleaños de mi vida… o la alegría de estar vivo".

  3. No compres por impulso. Mi papá ha tardado meses, a veces años, en elegir algunos relojes. La espera es parte de la historia.

  4. Cuídalo y míralo. Él contempla y cuida sus relojes casi a diario. Un reloj bien cuidado puede durar más que quien lo compró.

  5. Hazlo tuyo. Cambiar una correa o personalizar un detalle también es una forma de darle vida. Sus relojeros dicen que él personaliza todos los suyos.

  6. El reloj soñado puede esperar. Con ahorro y criterio, la colección se vuelve más profesional y llega la pieza icónica que siempre quisiste. Pero el punto de partida sigue siendo emocional.

—No es tener por tener muchos relojes —insiste—. Tengo muchos porque me gustan, pero los que tengo es porque han tenido un significado muy emotivo en mi vida cuando los he comprado.

Un ejercicio para empezar hoy: abre una libreta y dedica una página a cada reloj que tengas. Escribe cuándo llegó, quién te lo dio o por qué lo compraste, y qué estaba pasando en tu vida. Esa libreta es el verdadero inventario de tu colección.



Cuando el estatus sí cuenta una historia


Le pregunté si entonces estaba en contra del reloj como símbolo de estatus.


Volvió al libro y me empezó a contar de relojes que cuentan historias.





Era la historia del Rolex de Domino's Pizza.

A finales de los años setenta, el fundador de la cadena, Tom Monaghan, le regaló su propio reloj a un gerente que logró vender 20.000 dólares en una semana. De ahí nació el "Rolex Challenge": los gerentes que llegaban a esa cifra recibían un Rolex Air-King con el logo de Domino's en la esfera.


Más adelante la meta subió a 25.000 dólares semanales durante cuatro semanas seguidas.



Hoy esos relojes son piezas codiciadas por coleccionistas. En 2020, Christie's vendió uno por unos 20.000 dólares, muy por encima de un Air-King sin logo.


Mi papá me leyó la frase con la que se entregaban: «Ahora eres parte de un grupo selecto que lleva un Rolex Oyster como estandarte de un logro».


"Lo que buscan los coleccionistas no es el logo ni el precio. Es lo que cada uno representa: un hombre que cumplió una meta difícil." — JCP

Ahí está el matiz. El problema no es el estatus; es el estatus vacío. Lo recordaba también en los anuncios de Omega que veía de joven en el Reader's Digest: hombres cerrando un negocio, celebrando un logro, con el reloj como testigo. Igual que el campeón que levanta un trofeo con un reloj en la muñeca. El reloj no inventa el logro. Solo lo hace visible.


Una colección es algo vivo


Al final de la conversación le dije que me había sorprendido. Yo pensaba que hablaríamos de marcas y de inversión, como si los relojes fueran criptomonedas que se valorizan. Pero lo que él describía era otra cosa: una colección como un ser vivo, algo que requiere tiempo y esfuerzo constante, que revisitas y sigues buscando.


—Es como un tótem —me respondió—.


Una cosa que miras y recuerdas qué pasó, con quién lo compraste, cuál fue el motivo de tenerlo.


Esa es la lección para quien empieza. No hace falta el gran reloj. Hace falta uno que, cuando lo mires, te devuelva un momento: el primer campeonato de fútbol, el regalo de un abuelo que ya no está, la graduación, el día que te sentiste el hombre más elegante del entorno.


¿Cuál es el reloj con el que empieza tu colección, y qué historia cuenta?

 
 
 

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