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La colección de relojes de JC

  • Foto del escritor: clospg
    clospg
  • 13 abr
  • 5 min de lectura

La Bitácora
-    J C P -

R E L O J E S · N Ú M E R O 0 0 1

El tiempo contado en historias: lo que la colección de relojes de mi papá me enseñó sobre soñar, coleccionar y querer



Una carta de su hija Gabriela. Detrás de cada reloj hay una historia, y detrás de cada historia, un hombre que aprendió a soñar desde niño.

Una colección que es más que relojes


La colección de relojes de mi papá es, sin duda, una de las cosas más asombrosas que conozco. No es solo la cantidad, ni siquiera la variedad — que es impresionante — sino la historia que hay detrás de cada pieza. Tiene relojes de todos los estilos, precios y gamas, como si hubiera uno perfecto para cada momento imaginable de la vida.


Y, si soy honesta, me encanta presumirlo: decir que mi papá es coleccionista de relojes, que sabe más que muchos fanáticos e incluso que algunos relojeros, y que todo esto lo ha construido desde que era apenas un niño soñando.


Porque ahí empieza todo.


Los recortes de revista y el arte de soñar en grande


Mi papá no comenzó con vitrinas llenas ni con grandes presupuestos. Empezó mirando revistas, recortando páginas de los relojes que algún día le gustaría tener. Guardaba esos recortes como pequeños recordatorios de un sueño que, en ese momento, parecía lejano.


Años después, ver cómo muchos de esos relojes ya hacen parte de su colección es, para mí, una de las historias más bonitas de lo que significa creer. Me enseñó que imaginar no es ingenuo, que visualizar es poderoso, y que cuando algo se desea profundamente, la vida encuentra formas de acercarte a ello.


"Me enseñó que imaginar no es ingenuo. Que visualizar es poderoso. Y que cuando algo se desea profundamente, la vida encuentra formas de acercarte a ellos." — Gabriela

Pero más allá de la colección en sí, los relojes han sido una puerta para conocerlo mejor.

Cada vez que llega un modelo nuevo, siento una curiosidad casi automática. Me acerco, lo miro, y le pregunto. Y él, con una mezcla de entusiasmo y paciencia, empieza a contarme. No solo me habla del reloj, de su mecanismo, de su historia, de por qué es especial, sino también de él mismo: de cómo lo consiguió, de en qué momento de su vida estaba, de qué significaba para él en ese instante. Es como si cada reloj fuera también una cápsula de su propia historia.




El Rolex Milgauss: cuando un reloj me contó una historia de ciencia


Recuerdo con especial claridad la primera vez que una de esas historias realmente me impactó: el Rolex Milgauss.


El Rolex Milgauss fue lanzado en 1956 con un propósito muy específico: acompañar a científicos e ingenieros que trabajaban en entornos con campos electromagnéticos intensos — laboratorios de física nuclear, salas de servidores, instalaciones de investigación avanzada. Su nombre combina 'mille' (mil) y 'gauss' — la unidad de medida del campo magnético — porque fue diseñado para resistir hasta 1.000 gauss sin afectar la precisión de su movimiento. El CERN, en Ginebra, fue uno de sus primeros usuarios institucionales.


Un reloj creado para científicos, diseñado para resistir campos magnéticos y permitir que quienes trabajaban en entornos complejos pudieran seguir midiendo el tiempo con precisión. Me pareció fascinante pensar que un objeto tan elegante estuviera, en realidad, pensado para acompañar a mentes brillantes en momentos clave de la ciencia.

Desde entonces, cada vez que lo veo, no solo veo un reloj. Veo una historia.



Los relojes y los grandes momentos de la humanidad


Y así empecé a darme cuenta de algo más grande: los relojes han estado presentes en algunos de los momentos más importantes de la humanidad.



El Omega Speedmaster y la luna


El Omega Speedmaster Professional es quizás el reloj con la historia más extraordinaria de la relojería moderna. En 1965, la NASA sometió varios relojes a pruebas extremas de temperatura, vibración, presión y humedad para seleccionar el cronógrafo oficial de sus misiones. El Speedmaster fue el único que pasó todas las pruebas. El 21 de julio de 1969, Neil Armstrong y Buzz Aldrin pisaron la luna con un Speedmaster en la muñeca. Desde entonces, ha acompañado cada misión tripulada de la NASA. No es marketing — es historia certificada.




Los relojes de buceo y las profundidades del océano


El Rolex Submariner, lanzado en 1953, fue uno de los primeros relojes diseñados específicamente para el buceo — resistente hasta 100 metros inicialmente, hoy hasta 300 metros. El Blancpain Fifty Fathoms, de ese mismo año, fue el primer reloj de buceo moderno encargado por la Marina Francesa para sus buzos de combate. Estos relojes no solo median el tiempo: medían el oxígeno que le quedaba al buceador, el tiempo máximo de permanencia en profundidad. En los fondos del océano, la precisión de un reloj podía ser la diferencia entre la vida y la muerte.




Los relojes de aviación y los cielos desconocidos


El IWC Mark XI fue el reloj oficial de la Royal Air Force británica durante décadas. El Breitling Navitimer, lanzado en 1952, fue diseñado con una regla de cálculo circular integrada que permitía a los pilotos calcular velocidad, distancia y consumo de combustible sin necesidad de otros instrumentos. En una época sin GPS ni computadoras de vuelo, el reloj no era un accesorio — era equipo de navegación.


El Speedmaster acompañando al hombre en la luna. Relojes diseñados para bucear en las profundidades del océano. Otros creados para la aviación, para explorar cielos desconocidos. Incluso piezas vinculadas a personajes icónicos, a historias que trascienden generaciones.

Entendí que los relojes no solo miden el tiempo: lo acompañan, lo registran, lo hacen tangible.


"Los relojes no solo miden el tiempo: lo acompañan, lo registran, lo hacen tangible." — Gabriela

El ritual del clóset: cuando los relojes se convierten en conversación


Pero, sobre todo, los relojes fueron un camino para acercarme a mi papá.

Hay momentos que guardo con especial cariño: cuando entramos juntos a su clóset y empieza a mostrarme su colección, uno por uno, como si cada reloj tuviera voz propia. Yo escucho, pregunto, me sorprendo. En esos momentos siento que conozco no solo sus gustos, sino sus sueños de niño, sus aspiraciones de adolescente y los hitos que ha ido construyendo como adulto.

Me siento parte de su historia. Y eso me hace profundamente feliz.


Con el tiempo, también he ido creando mis propios favoritos. Y con un poco de picardía, me aseguro de que él lo sepa.



Lo que los relojes de mi papá le enseñaron a los que lo rodean


Curiosamente, esta pasión también ha sido una forma de conectar con otros. Amigos, e incluso mi novio, se han interesado por los relojes de mi papá. Se han convertido en tema de conversación, en motivo de admiración.


Recuerdo especialmente una vez en la que varios de ellos pudieron compartir con él mientras les explicaba uno de sus relojes. Fue como ver, desde afuera, lo que yo vivo desde adentro. Y me hizo muy feliz que pudieran conocer ese lado suyo.



Hay algo en la relojería que genera ese efecto: la combinación de historia, mecánica, diseño y significado personal hace que sea uno de los pocos temas que conecta genuinamente a personas de diferentes edades, contextos y niveles de conocimiento. El coleccionista experimentado y el curioso principiante pueden tener la misma conversación de fondo porque el reloj siempre tiene algo que contar — y quien lo posee, también.


Hoy, si alguien me habla de relojes, siempre tengo algo que decir. Pero más que datos o curiosidades, lo que tengo son historias.


El tiempo que guarda esta colección


Porque al final, eso es lo que realmente guarda esta colección: tiempo convertido en recuerdos, en sueños cumplidos, en momentos compartidos.

Y en mi caso, en una forma muy especial de querer, y conocer, a mi papá.



E S C R I T O P O R

Gabriela Prieto

L A B I T Á C O R A J C P

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